La mayoría de las veces, cuando alguien nos deja, reaccionamos como si fuera algo terriblemente triste. Los más dramáticos, como si fuera el fin del mundo incluso. Cuando en realidad, es todo lo contrario. Lo hemos oído mil veces, pero antes de querer a alguien debemos querernos a nosotros mismos. Lo que nos conduce al pilar fundamental para superar las rupturas y no verlas como algo catastrófico… 

…EL AMOR PROPIO 

La definición que Google nos muestra al buscar su significado es la siguiente:

“Consideración y estima que una persona siente por ella misma y por la cual espera ser considerado y estimado por los demás.”

Es decir, es ser consciente de tu valía y esperar que el resto te valore y trate acorde con esta. Entonces, si eres consciente de todo lo que vales, ¿por qué querrías estar con alguien que no lo ve? 

Mereces un amor que sepa lo que tiene. Mereces a alguien que, como decía Frida, te mire como si fueras arte. Porque lo eres. Y alguien que te deja, es alguien que no te mira así. Así que deberías estar “agradecida/o”, porque, en realidad, te está haciendo un favor al enseñarte que no era la/el adecuada(o). 

Llora y permítete estar triste por lo que era y ya no es, por los recuerdos y la melancolía que conlleva cualquier final. Pero encuentra paz en la certeza de que, si se ha ido, no era tu persona. Y con su marcha, ha dejado espacio para que llegue la que sí lo es. No necesitamos a nadie para ser felices, pero si vamos a compartir nuestra vida con alguien, que sea con alguien que sepa admirarnos. 

Y esto no te lo dice una psicóloga con máster en rupturas, te lo dice una chica de 22 años a la que le han roto el corazón unas cuantas veces. Pero ya lo dicen ¿no? De todo se aprende. Así que hoy, esto va por ti, persona que me está leyendo a través de alguna pantalla, desde a saber qué lugar del mundo: Vas a superarlo, no sé quién eres, pero te entiendo. He estado igual que tú, se lo que se siente y también sé, que al final todo acaba como debe

Muchas veces, lo que creemos que es el final, en realidad, es el mejor de los principios. Y otras veces, perder a quién creíamos indispensable, nos hace darnos cuenta de que lo único indispensable, somos nosotros mismos. Porque perder(se) también es encontrarse. Y a veces, irónicamente, que nos dejen de querer, hace que aprendamos a querernos a nosotros mismos. 

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Espero, bueno, sé, que los próximos meses van a ser un antes y un después en tu vida. Asegúrate de pasarlo bien, y, sobre todo, quiérete mucho. Aprende a quererte mucho. Porque en realidad, todo este texto se podría resumir en una cita “Aceptamos el amor que creemos merecer” (Las ventajas de ser un marginado, Stephen Chbosky). Demasiadas veces, creemos merecer mucho menos de lo que debemos. Y por eso, que nos dejen, es algo bueno. Ahora ya sabes porqué. Ahora, ya sabes qué hacer.

Este relato forma parte de Hamor, la sección de nuestro blog en el que escritores amateurs nos cuentan sus historias más íntimas. ¿Te animas?

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Agradecimientos a Photo by Nadi Whatisdelirium on Unsplash

Claudia Sueiro
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