Elisa, una chica joven como otra cualquiera de su edad, aunque algo tímida salió una noche de marcha con sus amigas al local del centro que solían frecuentar. Se acercaron a la barra y pidieron su cóctel preferido. Enseguida comenzaron a disfrutar y se dejaron llevar por la euforia de la música. Entre canción y canción se acercó un grupo de chicos y Elisa, al darse cuenta se mostró un poco reacia, había salido recientemente de una relación, pero animada por sus amigas empatizó rápidamente. De repente el más risueño y extrovertido de los chicos, Carlos, hizo por llamar su atención bailando la canción de moda. Elisa no pudo resistir soltar una carcajada. Con las risas y bailes Carlos se le acercó se miraron a los ojos y se fundieron en un beso, un beso único y apasionado, que cambiaría la vida de los dos. Carlos, poco a poco, con mensajes y llamadas hizo que Elisa fuese ganando su confianza y se animaron a quedar. Una cita le llevó a otra, todas diferentes pero muy especiales. Cuando estaban juntos sentían como si se parase el tiempo, la pasión entre ambos era infinita, sus miradas cómplices lo decían todo, sus cuerpos temblaban de ganas cuando estaban juntos. La energía que se creaba a su alrededor era mágica, los encuentros eran cada vez más frecuentes, cuando estaban separados, no podían parar de pensarse, llegando incluso a estar angustiados. La necesidad de estar cerca, les hizo decidir no separarse más y unirse como el beso de aquella noche, mágica y apasionante.

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Agradecimientos a Photo by Sabina Tone on Unsplash

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