Pongámonos en situación: has empezado una relación con el que será claramente el amor de tu vida. Hace tiempo que os estáis conociendo, habéis decidido apostar por un futuro juntos y de momento todo va sobre ruedas; vamos, que estáis en una realidad paralela pintada de color rosa. 

De todos modos, hay un momento que estás temiendo, que no quieres que comprometa a esta unión que habéis creado, un momento de inflexión que determinará hacia donde irá encaminada dicha relación: se trata ni más ni menos que del primer enfrentamiento; la primera discusión, el primer encontronazo… Multitud de nombres que definen un solo concepto: vuestra primera pelea.

Los rollos son un rollo, y lo sabes. Vente a Zhazz
Los rollos son un rollo, y lo sabes. Vente a Zhazz

Afrontar esta primera discusión siempre es algo que causa preocupación y temor por el hecho de que pueda derribar todo aquello que habéis construido hasta este preciso momento, pero hay que reconocer que una pareja sin diferencias entre ellos no es verdaderamente una pareja, pues la perfección no existe; por el contrario, siempre que una pareja parece “impoluta”, es bastante probable que acabes pensando que hay algo que en realidad no está funcionando. 

Si hay algo que te molesta, algo que te incomoda, es realmente importante que se lo comentes a tu pareja. No hace falta gritar, tirarse los platos por la cabeza o empezar a romper los muebles de casa, pero resulta necesario comentarlo en el preciso instante en el que suceda el “acontecimiento” en concreto, ya que la comunicación es el aspecto más relevante en cualquier relación. El objetivo de cualquier discusión, al fin y al cabo, es que trabajéis lo sucedido entre ambos para llegar a una solución y ceder si la otra persona te lo pide, aunque muy probablemente llegue a ocurrir de manera orgánica si realmente te preocupa el bienestar de la persona con quien has decidido mantener una relación. 

De la misma manera, cabe decir que en la mayoría de casos si no todos, nos encontraremos con situaciones dadas a medio gas. ¿Qué queremos decir exactamente? Pues que en las primeras discusiones entre pareja se va con especial cuidado para no herir los sentimientos del otro. Es verdad que estáis en medio de un enfrentamiento, pero vaya, que tampoco hace falta ir a la yugular. 

Algo con lo que también debemos ir con pies de plomo es intentar no abrir la caja de Pandora… Seamos honestos, cabe la posibilidad que la primera pelea ocurra en circunstancias excepcionales de acumulación de otras pequeñas cosas que has ido “perdonando” por el bien de la pareja en si. Ahora, ¿a qué viene que, una vez pasado todo esto, empieces a lanzar pullas con referencia a cosas que sucedieron hace semanas? Ya os decimos que de nada. Lo único que causará es un agravio de la situación en si, ya que tu otra mitad se dará cuenta de que has estado pendiente de quedarte todo aquello que te había puesto de los nervios y todavía va a resultar más complicado llegar a buen puerto. Si tenias algún problema, haberlo mencionado cuando tocaba. Ahora, lo siento mucho, pero ya es tarde.

Otros claros ejemplos de aspectos que se deberían evitar podrían ser:

  • Mantener una actitud lejana y fría y no decir nada con el objetivo de que la otra persona llegue a la conclusión de que está pasando algo. 
  • Directamente relacionado con la premisa del punto anterior, el hecho de dar a entender tanto verbal como físicamente que no pasa nada es con certeza algo que acostumbra mucho a molestar y a estresar por la mera cuestión de no entender qué está sucediendo

¿Qué se pretende haciendo ver que no hay ningún problema cuando evidentemente ha sucedido algo que te ha molestado? 

Si de verdad no te ves con la confianza de contar a alguien de primeras cómo te sientes cuando hay alguna cosa que te desagrada, ¿cómo quieres que funcione la relación? Tu pareja debería ser, entre otros de tu entorno, de las personas con quien tengas mayor facilidad para expresarte en cualquier situación, ya sea positiva o bañada en el puro drama. 

Aunque parezca mentira, es mucho más fácil abordar el problema y caminar de la mano de nuevo hacia la luz en vez de quedarse estancado en el silencio, pues lo único en lo que derivará es en un estallo que poco a poco te irá consumiendo y creando malas vibraciones entre tu amor y tú.

Creednos, la vida planteada con una comunicación puramente abierta y democrática se hace mucho más placentera. No lo dudéis nunca.

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Sergi Judici Buqueras