Mi pareja y yo llevamos juntos 11 años, la verdad es que nunca hemos hablado en profundidad de estas cosas, pero de forma casi inconsciente, o por sentido común, dada nuestra personalidad e ideales, hemos diseñado unas reglas al respecto manteniendo nuestra independencia económica y a la vez, hemos creado un pacto económico de familia (aun siendo dos), bueno, y nuestra querida mascota. 

Hemos pasado épocas de vacas gordas donde los dos disponíamos de sueldos desahogados y otras épocas que alguno de los dos ha pasado bastantes apuros, como decía, inconscientemente, sin tener que pedirlo, nos hemos ayudado el uno al otro, ¡por supuesto! y no podría ser de otra manera dada nuestra forma de pensar y el cariño que ambos nos tenemos. 

Creo que como casi todo en la vida la economía de pareja va de menos a más, tiene su propia evolución, me explico.

Al principio te marcas una forma de protección natural, una separación de bienes e ingresos muy delimitada. No obstante al principio de la relación si surge un proyecto en común como un viaje, un capricho y uno de los dos no está en situación de afrontar el gasto, en esta etapa inicial hay como una especie de aportación/regalo, algo como, “no te preocupes cariño, yo te lo pago”. ¿Que menos no? Sea por la parte que sea, si estas enamorada de esta persona y piensas que la relación va por buen camino, el ayudar no significa debilidad, significa que quieres emprender el proyecto y el acto de regalar, o financiar, o dile como quieras, es una acto totalmente desinteresado, solo quieres estar con esta persona y no te importa el dinero.

Dar el paso y empezar a convivir en un mismo techo con tu pareja

En un articulo anterior hablabamos de dar el paso y empezar a convivir en un mismo espacio y es cuando pasas a vivir en un piso compartido cuando las cosas empiezan a cambiar, a ir en serio. En nuestro caso, hemos abierto una cuenta bancaria en común, los dos aportamos cada mes la mitad del coste que conlleva vivir en pareja: alquiler, servicios, línea telefónica, una partida para la comida en casa, etc. 

También destinamos otra partida para esos gastos extras, como: restaurantes, museos, o conciertos. Disponemos de una tarjeta Mastercard que cualquiera de los dos puede realizar los pagos, con la seriedad de que esta cuenta y tarjeta asociada es solamente para gastos compartidos, que se generan en la vida en pareja

Y qué pasa con tu patrimonio de soltera

Por último hay un tema muy importante, tus bienes de soltero (aunque no estemos casados) esos bienes que cuando conocistes a tu pareja ya los tenias, de alguna herencia, aportación de tus padres, de tus ahorros personales, de tu esfuerzo, etc.

Esta es una parte muy importante ya que aunque ambos sabemos que este dinero forma parte de nuestra economía individual, pero la vida puede dar muchas vueltas y sin darte cuenta, al cabo de un tiempo te encuentras en una situación o un proyecto en el cual se necesita una suma importante de dinero, de inversión y decides aportar parte de tu patrimonio personal. Es en este momento donde las cosas deben estar muy claras, y si hace falta por escrito, ya que ante cualquier conflicto o cambio importante cada uno de nosotros dos debe de recuperar el dinero proporcional a la inversión realizada.

Al igual si por el contrario hay un beneficio generado por la venta de alguna inversión este debe también ser proporcional a la inversión aportada por cada uno, repito, si el dinero proviene de tu patrimonio de soltera.

¿Estás lista para fusionar tu economía de pareja?

Es una pregunta importante entre las parejas llegada la situación: ¿debemos mantener nuestras finanzas separadas o dar el paso y combinarlo todo? La respuesta corta es, haz las dos cosas. Puedes tener cuentas compartidas y aún así mantener tus propias cuentas de gastos personales.

Suponiendo que ya estés haciendo esto hasta cierto punto, así que veamos la respuesta más larga: cómo configurar tus finanzas junto con la de tu pareja, de qué hablar y cómo administrarlo en el futuro. Hemos discutido esto antes, pero lo que estás buscando es algo llamado plan de finanzas familiares “suyo, mío y nuestro”. Abre una cuenta corriente y ahorros conjunta que ambos pagueis regularmente. Luego, úsalo para pagar gastos compartidos, como alquiler y comestibles, y ahorrar para objetivos compartidos, como vacaciones o un pago inicial de la vivienda. Además de estas cuentas conjuntas, aún puedes tener tus propias cuentas de gastos individuales.

Lo que estás buscando es algo llamado plan de finanzas familiares: “suyo, mío y nuestro”. 

De esa manera, si tu pareja quiere salir a comer con un compañero de trabajo o si quiere comprarse unas nuevas zapatillas, cada una puede pagar desde sus cuentas individuales. Si saliis juntos a un bar o compráis un sofá nuevo para vuestro piso, eso proviene de la cuenta compartida. Es una manera perfecta de fusionarse sin dejar de tener cierta autonomía financiera.

Si esto te parece complicado y te suena como, demasiadas cuentas para nosotros, siempre puedes tener una asignación para tus gastos individuales. Pagarás tus propias compras individuales de la cuenta compartida, pero también tendrás una cantidad específica dentro de la cuenta compartida, se te asignará una cantidad para gastar como tu desees. De esa manera, no tienes que preocuparte en decirle a tu pareja qué hacer financieramente: puedes gastar tu asignación en lo que quieras, y tu también puedes hacerlo.

Idealmente, cada uno contribuiría 50/50 a vuestra cuenta compartida. Simplemente hace las cosas más fáciles de esa manera. Pero si hay una gran brecha de ingresos entre vosotros dos, podrías tomar la decisión un porcentaje diferente. Por ejemplo, si tu eres un trabajador social que gana 30.000 euros al año y tu pareja gana 100.000 al tener una empresa, puedes aceptar una división de 70/30, dependiendo de tus gastos. O tal vez, como la persona con mayores ingresos, tu pareja quiere mudarse a un lugar más grande, pero el alquiler sería imposible para ti, tendrás que llegar a un acuerdo sobre lo que es justo, y esto dependerá de tus necesidades individuales, deseos y gastos reales. También deberás de acordar un presupuesto para gastos discrecionales individuales, tengas cuentas separadas o asignaciones dentro de tu cuenta compartida.

Entonces, ¿cómo resolver las matemáticas en una economía de pareja?

Cada pareja es diferente, así que no podemos decirte las cantidades o porcentajes exactos que debes usar en tu propio plan. Como referencia, mi esposo y yo tenemos 300€ para gastar en gastos individuales cada mes, como ropa, cortes de pelo o libros. Por lo general, salimos a comer juntos, por lo que combinamos los gastos de nuestro restaurante en un presupuesto compartido. Tendrás que descubrir qué funciona para ti.

Para hacer esto, haz una lista con tres columnas: la suya, la mía y la nuestra. Escribe todo en lo que gastáis dinero, desde el seguro de salud hasta los pagos de préstamos, desde la gasolina, hasta la comida y decide a qué lista pertenece.

No le estás diciendo a tu pareja qué hacer financieramente o cómo debe gastar su dinero, se trata de trabajar en este plan conjuntamente y marcar objetivos juntos.

A partir de ahí, podéis hablar de ahorro. ¿Ambos queréis en un futuro comprar un piso juntos? ¿Cuánto estáis dispuestos a contribuir mensualmente para alcanzar esta meta? ¿Cuánto quieres ahorrar para la jubilación? ¿Algún viaje de los grandes en un futuro? Incluye todos estos objetivos en su lista también.

Esta podría ser la parte más importante del plan. Dices que quieres que tu pareja reduzca algunas cosas y ahorre más, pero es difícil ahorrar sin una razón para hacerlo. Habla sobre lo que ambos queréis para el futuro. Trabajar juntos el objetivo, lo que hará que sea más fácil hablar sobre recortar otras cosas.

Nuevamente, si tu pareja está contribuyendo con la cantidad acordada a sus gastos y objetivos compartidos, no es necesario que le diga cómo gastar dinero. Además, no le estás diciendo a tu pareja qué hacer financieramente si estáis trabajando conjuntamente en este plan en el cual los objetivos se han acordado entre los dos. 

Una vez que tengas todo en la lista, todo se reduce al presupuesto básico. ¿Cuánto cuesta tu estilo de vida actual mensualmente? Y en función de tus ingresos y gastos individuales, ¿cuánto puede aportar a tus gastos compartidos y objetivos de ahorro? ¿Cuáles son algunos gastos que puede recortar para financiar las metas que ha discutido? Una vez que decida sobre estos importes, tendrás un presupuesto. Realiza un seguimiento utilizando una herramienta de presupuesto y contabilidad como Monefy, Moneylover a Spendee o incluso una simple hoja de cálculo de Excel.

Ten en cuenta que este plan evolucionará junto con tu relación. Cuando mi esposo y yo salíamos pero no vivíamos juntos, nuestro presupuesto compartido era secundario a nuestros presupuestos individuales. Ahora que la mayoría de nuestros gastos son compartidos, es más fácil combinar todas nuestras facturas y gastos y simplemente darnos una asignación mensual para gastos.

En resumen, la respuesta a tu pregunta es tener presupuestos compartidos e individuales, para que pueda tener autonomía sobre sus gastos, pero aún así contribuir a sus gastos conjuntos. Cuando lo piensas, este plan es una metáfora precisa para una relación saludable: compartir una vida con alguien que amas y, al mismo tiempo, mantener tu propia identidad.

Busco pareja estable
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Agradecimientos:

Photo by Kelly Sikkema on Unsplash