¿Te duele? Déjame decirte que eso no es amor.

Tanto mujeres como hombres hemos crecido rodeados por narrativas que nos enseñaron a creer que el sufrimiento viene de la mano de toda historia de amor.
Hemos moldeado el amor según perspectivas poéticas, metáforas desgarradoras y relatos de amores tan grandes que provocan dolor para los amantes y quienes los rodean.
Después de haber seguido esta línea del amor como algo sacrificado y complejo, decidí detenerme un momento para cuestionar el origen de esta idea que hoy me parece simplemente cínica. 

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¿Quién dijo que el amor duele? 

Te invito a que te preguntes la cantidad de veces que te referiste a tus relaciones amorosas como complicadas, que derramaste lágrimas por amores no correspondidos y que sentiste una presión en el pecho cuando esa persona decidió que no quería ser parte de tu vida. 

Y ahora pregúntate: ¿Por qué lo permitimos?

si duele no es amor

Si pusieras tu mano en el horno, no tardarías mucho en quitarla, ¿no? La reacción natural de toda persona emocionalmente saludable sería evitar la causa de dolor instintivamente.

Quizás pienses que el amor es una de las conexiones humanas más importantes de toda nuestra vida, que no puede ser resumida en una analogía tan simple.

¿Quién inventó esta regla? Antiguamente aseguraban que existían emociones tan grandes que no alcanzaban las palabras para explicarlas; que la búsqueda por describir lo divino con palabras humanas era un atentado contra la misma divinidad. 

Parecería poco probable, pero la realidad me ha enseñado que las personas tienen un acercamiento a sus relaciones amorosas basadas en nociones que han nacido en libros y películas. En otras palabras, en la ficción.

El amor es simple. 

El amar es el sentimiento más sencillo, pues en contra de todo razonamiento existe porque sí. 

De todas maneras, me había convencido de que el amor efectivamente dolía. Tardé tiempo en descubrir que esos sentimientos que acaparaban mi mente no eran mucho más que un capricho. 

¡Y claro que duele! Duele invertir nuestro ser en construir algo que a la larga no funciona. Por supuesto que duele sentir que el tiempo, lo más valioso que tiene, lo hemos ocupado en algo que terminó. 

El dolor es real, pero la práctica común de hablar del dolor como el paradigma del amor nos ha llevado a pensar que están interconectados. 

Hablemos de expectativas.

El no tener expectativas es un tema común y realmente fundamental al momento de fortalecer una relación. Pero, esto no significa falta de compromiso. 

Si decidimos tener una relación exclusiva con nuestra pareja, existe una expectativa implícita mutua: la monogamia.

Entonces, ¿qué es no tener expectativas?

Cuando hablamos de lo sano que es no tener expectativas en cualquier relación, nos referimos a no imponer la idea que tenemos de una persona sobre quien esa persona es o debería ser. 

La falta de expectativas llegará en el momento en el que entendamos que nuestras parejas no se expresarán ni se comportarán nunca de la misma manera que lo hacemos nosotros. No esperar es el camino hacia recibir. 

El significado de lo incondicional.

A veces no recibimos tiempo, atención, afecto o amor de la manera en la que concebimos que debería ser expresado. Nuevamente nos jugará en contra nuestra propia psicología y podremos comprobar que esto no es amor, sino una lista de condiciones. 

La mayor característica del sentimiento amoroso es la incondicionalidad. El amar de verdad ocurre sin motivo alguno y lo hacemos sin esperar algo a cambio. 

El concepto de amor que manejemos en nuestras vidas se modificará cuando nos demos el tiempo necesario para comprender la pureza del sentimiento. El amor no impone ni solicita, el amor simplemente es.

¿Cómo diferenciar entre capricho y amor?

¿Cómo diferenciar entre capricho y amor?

Una vez practicado el de amor incondicional en nosotros mismos, aprenderemos también que el amor y las relaciones no siempre van de la mano. Podemos amar sin estar en una relación, podemos amar a alguien con quien no podamos construir una pareja. 

El amor verdadero se ofrece sin un precio a ser pagado. El querer a alguien incondicionalmente es sencillo, es aceptar la individualidad de la otra persona; amar sin esperar ser amados también.

Agradecimientos a Photo by Dom Aguiar, Milada Vigerova, Nathan Dumlao , Victoria Roman on Unsplash

Estefania Mantas Mansilla