Todos somos muy conscientes del papel que tenía el hombre en el hogar. Y sí, decimos “tenía”, en pasado, porque ahora las cosas son muy diferentes. Antiguamente, el hombre tenía el control del hogar, era el que tomaba las decisiones, el que trabajaba y traía dinero a casa y su perfil se asociaba a las tareas que requerían fuerza física. En resumidas cuentas, era el que protegía a la familia y por ello debía ser atendido con mucha dedicación.

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¿Te suena el término “cabeza de familia”?

Así se describía al hombre en el hogar. La mujer tenía el rol de “ama de casa”: atendía a su marido, se encargaba de los niños, cocinaba, limpiaba, compraba… Y mientras tanto, el hombre se encontraba en una posición “privilegiada”, aunque también de mucha responsabilidad.

Hoy en día, la situación es muy distinta. Las mujeres se han empoderado, han demostrado toda su capacidad y su rol en la actualidad se ha vuelto más relevante. Esto también se traduce en un cambio de filosofía y de roles dentro de la pareja, ya que hoy en día el hombre no simplemente ayuda a la mujer, sino que la responsabilidad de las tareas del hogar es de ambos, y así con todo: crianza y educación de los hijos, tareas domésticas, compras, etc. Este cambio también se ve reflejado en la toma de decisiones, donde la mujer ahora tiene un papel clave, así como también en la aportación del presupuesto familiar. 

¿Y cómo han impactado en el hombre estos cambios?

Ha aprendido a valorar la opinión de su pareja, ya que es un pilar importante y el 50% de la toma de decisión dentro de casa. Asimismo, se ha involucrado en las labores del hogar: ahora los hombres también cocinan, lavan, planchan y van a comprar. Pero que el hombre actual se encuentre más involucrado en las labores del hogar no significa que haya dejado de ser el protector de su familia. Lo sigue siendo, pero sin dejar de lado todos los otros asuntos domésticos.

De igual forma que el rol del hombre ha cambiado en las tareas domésticas, también lo ha hecho como padre y con la crianza de los hijos. Ahora los padres están mucho más involucrados y comparten estas labores, desde cambiar un pañal hasta quedarse en casa con los hijos. También esto es así porque las mujeres ya no tienen el mismo tiempo que antes para dedicarlo al cuidado de los hijos. Ahora es una tarea que debe compartirse, ya que habrá momentos en los que, por compromisos varios, alguno de los dos miembros de la pareja no pueda estar en casa.

A modo de conclusión, los roles han cambiado, o mejor dicho, evolucionado. La experiencia de hombres y mujeres se ha enriquecido, y cada uno está viviendo experiencias que antes ni podíamos imaginarnos que serían capaces de llevar a cabo. Esto enriquece su vida y ayuda a desarrollar la capacidad para ponerse en el lugar de su pareja. Y recordemos, que el hombre no tiene que ayudar a la mujer en sus labores, sino que tiene las mismas responsabilidades que ella.

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Agradecimientos a Photo by Malte Helmhold on Unsplash