¿Te ha pasado alguna vez que intentas estar con una persona y todo el proceso se convierte en una gimnasia mental? O más bien dicho, ¿en una relación que se termina convirtiendo en todo un trabajo para mantenerla y es una batalla campal?

Si sientes que estas viviendo una relación la cual te demanda mucho trabajo probablemente estes en el lugar erróneo. La pasión, las mariposas y toda esa excitación que se vive al inicio nos puede nublar de la realidad. Y lo peor es que pasa el tiempo y te acomodas, y seguidamente te acostumbras a estar al lado de esa persona. Pero no confundas la costumbre con el amor, es muy distinto complementarse con alguien y vivir una relación completa que acostumbrarse a esa compañía y aceptar menos de lo que realmente mereces.

A veces me pregunto porque no nos enseñaron a querernos y a mimarnos locamente, para así evitar buscar afuera lo que no tienes adentro. 

Los complejos y la inseguridad de uno mismo pueden llevarte malas pasadas en las relaciones. Y si uno no se ama altamente puede terminar con personas que no le convienen, o puede estar en “relaciones” donde se piensa que le dan la luna, pero en realidad solo recibe migajas de ella.

Pero vigila dónde te paras, porque ese jueguito intermitente del amor es el que más te puede enganchar.

Las historias del amor a migajas
Las historias del amor a migajas

Una vez salí con un chico que solo me permitía dormir con él una vez a la semana. Esa era su norma, dos días ya salía fuera de su horario. El siempre me decía que estaba muy ocupado, que trabajaba y estudiaba, y que no podia dedicarme más tiempo. En ese momento estaba en una etapa complicada de mi vida y acepté. Al tiempo me di cuenta que simplemente no le gustaba de la misma forma, porque si realmente quieres estar con alguien no pones limites verdad? Y no me equivoqué, al cabo de dos años y medio me confirmó que no estaba enamorado de mí, además de haber vivido una doble vida. Egoísta por su parte de desvelar cierta información tan tarde. De alguna forma siempre me quiso tener a su lado, dejar la puerta semi-abierta y yo, inconscientemente también lo permití. 

Qué gracioso pensar que he vivido relaciones en las cuales si no hubiera sido por toda mi implicación y ganas, nada de eso se hubiera construido. Y luego para qué? Si las relaciones tienen que ser de dos. Llega un punto que te das cuenta que la balanza esta desequilibrada, y empiezas a sentir vacíos y se convierte en una lucha. Una lucha por lo que tu esperas de la relación y que no recibes. 

Que error compartir tiempo con una persona que no sabe lo que quiere, o que simplemente no le gustas lo suficiente para estar contigo. Exacto, que no le gustas, simplemente te quiere en su cama o le gusta tu compañía. Y todos los peros son excusas para no decírtelo a la cara. Para tapar lo que es evidente, porque si dos personas se quieren buscan la formula para estar juntas y lo demuestran. El amor y las ganas pueden con todo.

En otra ocasión salí con un chico que contaba las veces que hacíamos el amor. Mas bien dicho, me dijo que no podía intimar más de una vez por semana porque eso afectaba a su entreno y dieta. Por un momento quise comprenderlo y respetarlo porque soy consciente de que conseguir cierto físico demanda implicación y constancia. Al tiempo me empecé a sentir super frustrada y todo un bucle de pensamientos inseguros se desarrollaron. Me preguntaba si se sentía atraído por mí, si le gustaba, hasta que llegué al punto que empecé a acomplejarme físicamente y me cuestionaba mi belleza. Qué injusto que estando con esa persona me sintiera de esa forma, cuando se que la belleza empieza por tu esencia como persona. Justo estábamos empezando a salir y ni siquiera pude disfrutar esa primera etapa porque en muchas ocasiones frenaba los besos, frenaba las caricias y frenaba nuestra intimidad. 

Las historias del amor a migajas

Viví muchos meses en los que tenía que frenar esas ganas locas de conectarme con él y mostrarme como realmente yo soy. Es muy difícil ser uno mismo cuando no te dejan ser. Permití muchos noes y excusas que al final creaban una barrera de separación entre él y yo. No fui capaz de salir de un lugar donde era feliz a medias y me conforme con los momentos que sí y la intermitencia. Hubieron más sies al final de la relación que al principio, el problema es que cuando algo no te gusta y lo aceptas se va acumulando en una bolsa, y esa bolsa la vas cargando durante toda la relación, hasta que llega un día que se rompe.   

No seas ilus@ y aceptes migajas de amor por ganas de querer compartir con alguien. El amor no tiene limites, el amor es algo que se vive del corazón y definitivamente es algo que fluye. Si hay resistencia, es una señal de que no es para ti o no funciona. Si la persona que tienes delante no quiere estar contigo, mejor déjala. Sé que la teoría es mucho más fácil que la práctica, pero te aseguro que te ahorraras varias sufriduras. 

Las relaciones no son 2 + 2, y el amor menos. El mismo chico que decidió que en nuestra relación solo se podia intimar una vez por semana, también rechazaba parte de mi afección física.

Dime con que cara te quedas cuando vas a abrazar a tu chic@, o darle un par de besucones y él te aparta la cara, te quita la mano o simplemente te contesta con un -“Ay, no seas tan melosa! 

¿Probablemente te preguntes que pasó con ese segundo chico verdad? Al final por acuerdo mutuo decidimos dejarlo. Yo volví a intentarlo al cabo del mes, lo fuí a buscar y le hice una carta bien bonita dónde prácticamente me declaraba, él ni se inmuto. Me dijo que se quería centrar en él y en su trabajo y nada más. A mi oído todo eran excusas, y el mensaje era muy claro: no te amo. Yo tenía 3 trabajos y estudiaba, y aún así quería intentarlo porque obviamente estaba enamorada, pero él no.

Es curioso explicar todas estas historias, pero las comparto porque me gustaría que todas las personas que nos estéis leyendo no cometierais el mismo error que la creadora de este artículo. Qué si queréis un amor completo no os confirméis con las migajas y lo podáis detectar. No te quedes esperando al cambio que nunca sucederá. Y nunca aceptéis migajas de amor por miedo. Que las palabras cuentan, pero los hechos aún más, y en el proceso tienes que descubrir con quién te estás plantando, si con un valiente que se atreve a amar, con un cobarde o con un “player”.

Y vuelvo y repito. El amor es ilimitado. El amor te suma. El amor te hace vibrar y dobla tu felicidad pero no olvides que tú sol@ ya eres un ser completo y feliz. El amor no se bendiga, y si estas en un lugar donde tienes que pedir mejor plantéatelo. Un día aparecerá una persona que te lo dará todo. Una persona que al conocerte diga – no te voy a dejar escapar – y hará lo imposible para que lo vuestro sea duradero, sin dudas. Intentará regar y cuidar la relación de la misma forma que tú también lo harás. Y si piensa que mereces más, tranquil@, que hará lo imposible para ser su mejor version y estar contigo.

No te conformes con un amor a medias. Y recuerda que el amor sólo es para VALIENTES.

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Estefania Mantas Mansilla
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