Vamos a definir las relaciones de pareja como las conexiones de tipo amoroso entre dos personas. Las fases que atraviesan dependen de sus hábitos, costumbres y expectativas particulares, además de las culturas involucradas. Esto trae como consecuencia que el tema sea subjetivo y muy variante. 

A pesar de que existen personas que son felices en soledad o aquellas que llegan a participar solo en la primera y segunda etapa de las relaciones de pareja, es cierto, que la mayoría aspira a tener una relación estable y, de manera natural, sobrepasar cada una de las fases de una manera exitosa.

¿Por qué es importante saber las etapas de las parejas?

Al tener las fases de una relación de pareja bien establecidas y reconocidas, nos será fácil identificar en cuál se encuentra una en particular para así ayudarnos a explicar sus cualidades y comportamiento. En muchos casos, solo se trata de esperar a que las fases sean cumplidas en el tiempo más adecuado.

Vamos a enfocarnos en el aspecto sexual, común en todas las etapas. Tenemos la premisa: El sexo y sus características varían en cada fase. A partir de ella, podremos identificar si la relación sexual de la pareja es normal o requiere cambios. 

Siempre se tratará de mantener relaciones sexuales sanas, en las cuales ambos miembros reciban y den placer. ¿Requieres ayuda para lograrlo? Un sexólogo sería pertinente en este caso, entre otros.

¿Existen fases diferentes en las relaciones de pareja?

¿Cuántas fases de pareja son?

Entre tantas teorías, podemos resumir las fases de las relaciones de pareja en las cinco siguientes:

  1. De atracción: A menos que se trate de culturas particulares en las cuales es común un trato preestablecido de compromiso entre las parejas, la atracción es la primera fase que se experimenta.  Es esa primera impresión que queda en el recuerdo y luego se alimenta de muchos aspectos, desde el simple olor personal hasta la forma de hablar van a ser claves para que la atracción sea efectiva. Las feromonas presentes en el sudor de cada uno realizarán su trabajo de unir o desunir. Es una etapa de muy corta duración. El deseo sexual se presenta y de pasar a la segunda fase se establecerá la relación sexual.
  1. Enamoramiento pasional: Con el enamoramiento pasional, la producción de «las hormonas de la felicidad» se multiplica, llamadas así por estar asociadas directamente a la función sexual, tales como: la oxitocina, la serotonina, la dopamina y la endorfina. El ser amado es perfecto y solo se observan cualidades positivas. Los encuentros sexuales tienen alta frecuencia y, al estar asociados a las hormonas de la felicidad, hacen que esta fase sea la de mayor placer.
  1. Enamoramiento sereno: En esta etapa se reduce, un poco, la producción de hormonas. Por supuesto, el número de relaciones sexuales disminuye, aunque seguirán siendo prioridad. Se comienzan a observar aspectos negativos o debilidades de la pareja, ya que ambos se muestran tal como son. La probabilidad de que la conexión finalice durante esta fase es más alta. Por varias razones posibles:

El reconocimiento de «defectos» inaceptables en la otra persona. 

El hábito de permanecer en relaciones solo hasta la fase del enamoramiento pasional, lo cual «asegura» la satisfacción básicamente sexual, siempre a corto o plazo. El repetir este hábito es peligroso pues eleva el riesgo de contagio de enfermedades venéreas. 

  1. Amor consciente: De forma secuencial, en el amor consciente sigue descendiendo la producción de hormonas. En las fases anteriores, solo con pensar en el otro se podía iniciar el deseo carnal. En la fase del amor consciente se requiere la presencia de ambos y desarrollar la actividad sexual con ideas innovadoras. En esta fase se destacan los valores y sentimientos. Empiezan planes de convivencia, negociaciones y proyectos a largo plazo. Es fundamental evitar la rutina y/o apatía en cada una de las actividades realizadas porque pueden significar la ruptura.
  1. Compromiso: En esta quinta etapa la pareja se conoce perfectamente, con defectos y virtudes incluidos. Podemos definirla como una relación madura. Se realiza la convivencia en cualquiera de sus formas, matrimonio o concubinato, al establecer un hogar. Se desarrollan los proyectos comunes como, por ejemplo, tener hijos. Llegar a esta fase es admirable. No obstante, debe permanecer la preocupación de mantener viva la relación en todos los sentidos sin olvidar la comunicación fluida, respeto y admiración mutua.

Conclusiones

El tema de las relaciones de pareja es muy amplio. Si lo necesario es nutrir conocimientos, te servirá el apoyo de páginas en la web. Podemos recomendar Vive sexshop. Además de ser una tienda online de productos relacionados con la sexualidad, contiene su podcast con el apoyo de expertos en la materia: ginecólogos. sexólogos y psicólogos. 

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Por Almudena Toledo

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