Ser feminista es mucho más que buscar que las mujeres y los hombres sean valorados de la misma manera. Es más que luchar por las mismas oportunidades para ambos. El feminismo justo y real también cuestiona los antiguos roles y deberes que la sociedad les asignó al hombre y a la mujer.

Las fronteras del feminismo

Conozco un gran número de mujeres que no solo se consideran feministas, sino que también participan activamente de la comunidad. A pesar de ello, muchas suelen quejarse de que los hombres ya no son caballeros o que las mujeres no son tratadas como damas. 

Al mismo tiempo, he escuchado quejas de mujeres a quienes un hombre les abre la puerta o les sostiene el asiento. En este caso, el argumento siempre ha sido que ellas no necesitan a alguien que las venga a salvar. 

Quién “debería” pagar en la primera cita es otro de los debates comunes al momento de hablar de la postura de equidad de roles en la relación. A pesar de las diferentes perspectivas acerca de relaciones modernas, la conclusión será la misma. 

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El feminismo no es optativo 

Si una persona se considera feminista, aboga por las mismas responsabilidades dentro de una relación. El pensar que el hombre que no paga es poco caballero o simplemente está desinteresado contradice las creencias de un feminismo racional. 

La realidad es que el percibir el mundo a través de una mirada feminista no puede ser una causa justa si es optativa. Esto significa que no deberíamos elegir a qué situaciones aplicamos o no los conceptos feministas. 

Si verdaderamente creemos en la igualdad de los roles del hombre y la mujer dentro de la relación, entonces demandar que una de las dos personas aporte más que la otra no es más que otro tipo de injusticia. 

¿Qué pasa si no me considero feminista?

No es necesario que te consideres una feminista ávida para ofrecer pagar por parte de la cena en la primera cita. Esto no afectará negativamente a la relación…es más, ¡podría ser un impacto positivo!

El pagar la cuenta o parte de ella es una acción que va más allá de la cuestión económica de las personas involucradas. Este es un simple acto de afecto y amabilidad. 

Este pequeño gesto significa mucho más que abrir tu billetera para pagar por un poco de comida. El buscar aportar desde el inicio de la relación muestra que estás comprometida en ser parte equitativa de una relación. 

El no ofrecer pagar en la primera cita podría ser visto como una demostración de falta de independencia por la mujer. Al final del día, el hombre podría preguntarse si estás buscando un compañero o un hombre que pueda mantenerte. 

La historia detrás de la tradición

Que el hombre pague en la primera cita (y en muchas otras) es una norma social que en realidad no debe ser atribuida tan solo a una perspectiva anticuada de la sociedad. 

Esta es una noción que respondía a un contexto histórico

El hombre era quien trabajaba para proveer económicamente a su familia, mientras que el rol de la mujer se limitaba a tareas del hogar, administración doméstica y el cuidado de su familia. 

En ese entonces, no era nada más que lógico esperar que el hombre manejase todo lo que tuviera que ver con gastos y ganancias. 

Mediante sudor y lágrimas, pudimos modificar nuestro lugar en el mundo profesional. Es momento de ser fieles al legado de las mujeres que lucharon por ello. El ofrecer pagar por una cena es una de las muchas maneras de celebrar que la mujer haya logrado el reconocimiento que se le debía en el mundo laboral.

Un acercamiento balanceado

Sin importar nuestro punto de vista con respecto al feminismo, creo que es fácil concluir que el pagar en la primera cita no es un deber del hombre o de la mujer.

El balance siempre será la respuesta correcta ante toda situación. 

¡No te ofendas cuando un hombre ofrece pagar por tu cena! Es muy probable que la intención sea ofrecerte un gesto de afección o interés. No todo hombre que ofrezca pagar por la cena busca mostrarte que es más pudiente que tú. 

Al mismo tiempo, no esperes de la otra persona lo que no harías personalmente. Recuerda que la lucha por la equidad de género ha sido una empezada hace mucho tiempo. Los mismos derechos equivalen a los mismos deberes. 

Así como debemos demandar las mismas oportunidades para hombres y para mujeres, debemos dar el ejemplo a la hora de hacernos cargo de las mismas responsabilidades dentro de la relación. 

Agradecimientos a Photo by Miguel Bruna on Unsplash

Estefania Mantas Mansilla