Sobre todo cuando somos niños, tenemos la capacidad de reírnos unas 300 veces al día: no hay problemas, no hay discusiones y temas por los que preocuparse. Aunque a medida que van pasando los años es una capacidad innata que hay que ir ejercitando.

La risa es contagiosa y está demostrado que todos reímos más cuando nos relacionamos, por lo que las personas que más ejercitan su sonrisa son las que tienen una vida social más activa, ya sea con la pareja, los amigos o la familia. Es por ello que la técnica de la risoterapia se practica en grupo.

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En qué consiste la risoterapia

La terapia  de la risa consiste en que las personas tengan la posibilidad de liberar las tensiones físicas y emocionales de su cuerpo y lograr una sonrisa natural. Un monitor especializado en este tipo de sesiones se encarga de que el grupo realice actividades de expresión corporal, bailes, masajes, etc., para desahogarse, relajar los músculos y reírse tanto como sea posible. No sin antes organizar una presentación uno por uno, para conseguir una comunicación más cercana y relajada.
Cuando somos adultos, solemos cambiar el jugar por los chistes, y ésta última opción se convierte en uno de los únicos motivos por los que parece que podamos reírnos un día cualquiera en compañía. Sin embargo, no nos damos cuenta de la pérdida que esto supone, y gracias a la risoterapia recuperamos a ese niño que llevamos dentro y que sonríe por cualquier cosa.

Beneficios de reírse con la risoterapia

  • Entra más aire en nuestros pulmones, lo que mejora nuestra capacidad respiratoria
  • Los latidos del corazón van más rápido
  • Mejora la circulación de nuestra sangre
  • Ejercitamos más de 400 músculos
  • Reduce la sensación de dolor y mejora el estado de ánimo
  • Refuerza las defensas de nuestro organismo
  • Potencia la creatividad y la productividad
  • Permite exteriorizar los sentimientos y las emociones
  • Ayuda a ser más optimistas

Y para tener una sonrisa siempre en la boca…

Vive el día a día disfrutando de las pequeñas cosas. Haz planes de futuro, pero sabiendo que deben sustentarse en un “aquí” y un “ahora”, así que no te precipites. Tampoco seas negativo y te pongas a pensar en los malos momentos que ya pasaron, debes verlo como una oportunidad para aprender de lo que te has equivocado.

La risoterapia

No hay días mejores ni peores, sino como tú quieras verlos y vivirlos. Intenta disfrutar siempre, incluso un lunes a las 8 de la mañana, así que no te aferres a hacer planes únicamente para el fin de semana.

Ponle interés a todas tus tareas, sea lo que sea, si lo haces con pasión y dedicación, hasta las cosas más difíciles se acaban tornando divertidas. Y demuéstrate tus cualidades y todo lo que eres capaz de hacer, sin dejarte influenciar por lo que digan los demás.

Y, sobre todo, relaciónate, ríe, haz amigos y conoce gente, pero gente positiva y que sepa sacar tu mejor versión. Siempre vas a reírte más en compañía que tú solo, deja que hagan tu vida más agradable. Crea oportunidades para conocer a gente nueva que, quién sabe, puede acabar convirtiéndose en alguien importante en tu vida.

Esfuérzate para conseguir lo que quieres a través de la felicidad, porque “si quieres, puedes”. ¡A reír!

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Por Estefania Mantas Mansilla