Deseo, atracción, pasión… Un cúmulo de impulsos mueven a los adolescentes hacia el enamoramiento. Esta etapa es un periodo de ajustes biopsicosociales que se vive con la mayor intensidad experimentada tras dejar atrás la niñez y protagonizando la transformación de niño a adulto. Resultado de ello son las confusiones, ilusiones, reflexiones,… sobre los cambios que experimenta, ya no solo el cuerpo, sino también la mente, que se traducen en el enamoramiento, el primer amor, las mariposas en el estómago, los primeros besos y un sinfín de primeras experiencias donde la parte sensorial marcará un antes y un después en sus relaciones futuras.

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El primer amor en la adolescencia de tu hijo: claves para actuar

El enamoramiento adolescente antes de llegar al amor maduro también forma parte de la educación de los hijos, así como las obligaciones en casa, la sexualidad… La cercanía o lejanía en la comunicación con los adolescentes será clave para tratar estos temas. Necesitan estar informados, y quién mejor para orientarlos que sus propios padres.

Amor, enamoramiento o atracción son tres conceptos que los adolescentes confunden con frecuencia. Y aunque están relacionados, no tienen nada que ver. El enamoramiento es un estado emocional que se caracteriza por la alegría y la fuerte atracción de una persona hacia otra. La atracción sexual hace referencia a la capacidad de atraer el interés sexual de potenciales parejas reproductivas. Y el amor es ese sentimiento de vivo afecto e inclinación hacia una persona o cosa a la que se le desea todo lo bueno y con la que quieres compartir una vida en común.

Aunque los adolescentes sean una explosión de emociones y solo sienten, sin parar a pensarse en las diferencias de un sentimiento u otro, amar implica una estrategia para vivir a largo plazo, no consiste solamente en experimentar la inmediatez del placer. Va mucho más allá. El amor es decidir quedarse ahí aún cuando las cosas van mal, porque somos capaces de equilibrar ambos lados de la balanza, y que siempre pese más el lado positivo. 

Pero dejando de un lado este aspecto, que como decimos va más allá de lo que experimenta un adolescente en sus primeras veces, estos tienen en cuenta 3 factores para determinar si están siendo protagonistas de una relación o no: físicos (“solo besos”, “amigos con derecho”, “sexo casual”, “me gusta – le gusto”…), sociales (“somos amigos y nada más”, “andamos juntos”…) y psicológicos (“me siento solo, necesito novi@”…).

Sin embargo, los indicadores detectados por los padres son 2 y se refieren más a la convivencia con sus hijos: sociales (se preocupan más por su físico, dicen que les gusta alguien…) y psicológicos (ríen o lloran más de lo habitual, se ponen nerviosos cuando hablan de la pareja potencial…).

Consejos para los padres que estén viviendo esta situación:

  • Comunicarse es la base de la confianza con los hijos
  • Dejar claros los mitos relacionados con el sexo
  • Escucharlos, tratar de entenderlos y ponerte en su piel, recuerda que tú también fuiste adolescente una vez
  • No reírse de ellos para transmitirles confianza
  • No cerrarse a conocer a la persona
  • Ser conscientes de que las necesidades de nuestros hijos cambian y en algún momento de su vida tomarán la decisión de tener una pareja
  • Prepararlo para lo que implica una relación: responsabilidad, compromiso, toma de decisiones y también advertirle de una posible ruptura

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Por Estefania Mantas Mansilla

Agradecimientos a Photo by Darya Skuratovich on Unsplash

Sandra López Salas