Somos lo que comemos y lo que comemos tiene fecha de caducidad. Y nosotros también la tenemos. Cuando abrimos la nevera o los armarios de la cocina solemos mirar de manera automática la fecha de caducidad y, sin pensarlo mucho, si alguna cosa se ha pasado de fecha la tiramos a la basura.

Este “sin pensarlo mucho” me ha dado que pensar más de una vez… pues nosotros mismos desde el día que nacemos comienza a correr el calendario camino de nuestra propia fecha de caducidad. 

Un breve recorrido por nuestro propio proceso de fabricación, evolución, replicación y fecha de caducidad (y que cada uno lo interprete a su manera).

-Tras una noche o siesta de amor nuestros padres se lían en la cama, en el coche o en el huerto (nunca lo sabremos a no ser que se lo preguntemos)… y unos meses después venimos al mundo. ¡Ya estamos aquí!

-Los primeros años somos el juguete familiar… hasta que a lo mejor llega un competidor (hermanito o hermanita) y hay que empezar a luchar para hacerse un hueco en la juguetería… en la familia, en el cole y en la vida. ¡Seguimos aquí!

-Primeros amores, primeras aventuras sexuales, primeros achuchones para conocer al otro o a la otra… y así poco a poco hasta que uno se convierte en un profesional (todas las profesiones se aprenden practicando). ¡Seguimos aquí pero ya como profesionales!

-Después de unos cuantos escarceos y heridas de guerra amorosas la gran mayoría se empareja, o tripareja o cuatripareja… esto sirve para todo y para todos (cambias de pareja, de trabajo, de pueblo, de ciudad, etc.). ¡Seguimos aquí como superprofesionales creyendo que somos eternos y que lo controlamos todo!

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Sin embargo, nos estamos lentamente aproximando a nuestra fecha de caducidad. El año 2020 ha sido un año de fechas de caducidad anticipadas… y más de uno en su fuero interno seguro que ha pensado… ¿y si este es mi último año? Y en su fuero interno también ha hecho balance y se ha preguntado y hasta se ha puntuado qué ha hecho en su vida y qué le falta hacer. A Anne Igartiburru (51 años), la presentadora del programa de televisión Corazón, Corazón le han preguntado en una entrevista en EL PAÍS cuál es el balance  de su más de medio siglo de vida y ha respondido: “Con la pandemia he pensado: si mañana echan la persiana como me iría de 0 a 10. Y me doy un 7 alto. Me faltaría, quizá, hacer más mermeladas y más el amor”.

¡Es una respuesta inspiradora! Hacer más mermeladas yo lo interpreto como dedicar más tiempo en nuestras vidas a aquellas cosas que nos hacen la vida más dulce, hacer más el amor es literal: hacer más el amor. Si el 1 de enero de 2021 podemos leer esto… quiere decir que nuestra fecha de caducidad se ha ampliado un año…¡¡¡por lo menos!!! Eso nunca se sabe, pero algo sí sabemos: tenemos todo un año por delante para hacer más mermeladas y para hacer más el amor. ¡Y eso es un chollo que hay que aprovechar! 

Este relato forma parte de Hamor, la sección de nuestro blog en el que escritores amateurs nos cuentan sus historias más íntimas. ¿Te animas?

Este relato forma parte de Hamor, la sección de nuestro blog en el que escritores amateurs nos cuentan sus historias más íntimas.

Leer más: Cómo hacer que te pasen cosas buenas o muy buenas. Cómo hacer que te pasen cosas buenas” es el título de un libro de la psiquiatra Marian Rojas. Lo de “o muy buenas” es de cosecha propia

Agradecimientos a: Imagen de silviarita en Pixabay

Anonimus Amorimus