Solteros, pero Casados.

He leído con mucho interés el artículo “La definición de soltería” y su interesante clasificación:

  1. Solteros independientes
  2. Solteros autosuficientes
  3. Solteros aislados
  4. Solteros de baja autoestima
  5. Solteros existenciales
  6. Solteros ideológicos
  7. Solteros de transición
  8. Solteros por aprendizaje

Pues bien, en mi opinión falta añadir a esta clasificación  la de los “Solteros, pero Casados”. No sé si esta clasificación tiene muchos “miembros y miembras” de los 6.000.000 millones que hay en España, pero es con la que me identifico. Yo siempre he estado Casado desde que me inauguré en las artes del amor, siempre me he visto compartiendo la vida con una mujer… el problema es que había tantas mujeres que me gustaban que no sabía cual escoger y cuando escogía a una, ella no me escogía a mí. Picaba por aquí, picaba por allá y me di cuenta de que lo más divertido de la vida, de momento, era el “picoteo”, por lo que pasé muchos años picoteando… pero al final siempre me quedaba con hambre (como cuando vas de tapas).

Zhazz - Solteros pero casados

Lo cierto es que este ir y venir (tú dejas a una, una de deja a ti, los dos nos dejamos mutuamente) te va dando una sabiduría que solo se consigue yendo y viniendo muchas veces. Por ejemplo, salí en mis años mozos con una recién licenciada en Derecho que lo tenía “casi” todo (hay que partir de que no existe la mujer 10 ni el hombre 10, eso ya forma parte de la “sabiduría”) e hizo una vez un comentario sobre las clases sociales que mi sabiduría supo interpretar rápidamente y aprendí que con ella “no me veía Casado”… pues sus valores y los míos no iban a misa. Me llevé una buena bronca de mi propia familia y de la parte de mi cerebro más libidinosa (estaba muy buena)… pero mi intuición y el tiempo me dieron la razón como se demostró después.

Y vuelta a empezar de 0 con el mismo entusiasmo

Esa es la clave, si juzgas a todas las mujeres por las “decepciones pasadas” te estás haciendo un anoréxico favor. O si eres mujer y eres de las que dicen que “todos los hombres son iguales”, estás metiendo en el saco a los miles que somos diferentes, y por lo tanto te estás cerrando las puertas ti misma. No es que no haya hombres  y mujeres valid@s, es que los tienes delante y no los ves o no te molestas ni en abrir los ojos (entre 6.000.000 millones de español@s solter@s… alguno habrá “buen@” que se adapte a ti… quitando a los políticos que son una especie especial que ya sabemos que se solo se casan por conveniencia).

La clave está, en mi opinión, en empezar de 0 con entusiasmo las veces  que haga falta, con un agravante: el tiempo pasa y tenemos un tiempo limitado. Enamórate y desenamórate las veces que haga falta, hay gente muy válida con la que compartir la vida a los 30, a los 40, a los 50, a los 60, a los 70, a los 80, a los 90 y a los 100 (de los 20 a los 30 no hablo porque es la fase de exploración puramente sexual del mercado sentimental y de los 15 a los 20 bastante tienes con enamorarte-desenamorarte del famosillo de turno, y sacarte la ESO o el Bachillerato).

Después de los 100,  más o menos, ya da igual porque todos acabamos tiesos… solo que quien mejor lo dice es Christian Andersen: “Disfruta de la vida. Hay mucho tiempo para estar muerto”.

Aunque yo lo puntualizaría: “Disfruta de la vida y del amor ahora que estás vivo. Hay mucho tiempo para estar solo después de muerto”.

O mejor aún: “Disfruta de la vida y del amor ahora que estás vivo, puedes hacerlo, y depende de ti. Hay mucho tiempo para estar solo después de muerto”.

Anonimus Amorimus

By | 2017-07-03T18:18:12+00:00 julio 3rd, 2017|Categories: Parejas|Tags: , , |0 Comments

Un billete de ida. (Dos) de vuelta

Viajar es uno de los mayores placeres que tiene la vida. Y para ti también, lo sabemos. Pero muchas veces te has quedado a las puertas de comprar ese billete de avión, de subir tus maletas al próximo barco que zarpara o de coger la carretera y perderte por algún lugar del mundo. Y lo que te frena es esa persona que necesitas que te acompañe en la aventura, pero que, por ahora, sigue sin aparecer en ese mapa que marca la ruta de tus sentimientos.

Un billete de ida. (Dos) de vuelta

A partir de ahora, viajar solo no va a suponer ningún problema. ¿Que por qué? Algunos destinos están hechos para personas que quieren perderse por las calles de las ciudades sin compañía, aunque son los escenarios perfectos para encontrarse con ese compañero/a de vida y, quién sabe, quizás en vez de comprar un billete de vuelta, acaban siendo dos.
Para aquellos viajeros que prefieran destinos cerca, en Europa hay una selección de ciudades perfectas para una persona. Nuestro primer destino: Amsterdam. Aunque parezca muy evidente, las calles de la ciudad holandesa y sobre todo su centro, con bares y locales, son el escenario perfecto para conocer gente. Tampoco puedes perderte las visitas obligatorias, como la historia que se esconde en la casa de Anna Frank o el original museo de la cerveza Heineken.
Pero si a ti lo que te gusta realmente es el sol, el calor y estar tumbado en la playa, Italia es tu país. El país ofrece playas, buen ambiente y deliciosa gastronomía para todos aquellos solteros que busquen pasar unos días de relax absoluto. Relax durante gran parte del día, claro, porque por la noche la ciudad despierta con su numerosa oferta de pubs y discotecas en las que pasar un buen rato.

Un billete de ida. (Dos) de vuelta

La capital de España, Madrid, es nuestra tercera gran apuesta europea para aquellos que quieran escaparse mochila en mano.  En esta ciudad hay una gran variedad de actividades para hacer solos. Además, si quieres conocer gente, los bares de tapas, los parques y museos de Madrid siempre están frecuentados por muchas personas interesadas en descubrir la historia de la capital. Y, por si fueran pocos los motivos, también podréis encontrar restaurantes y discotecas que organizan eventos exclusivamente para solteros. En definitiva, es el destino perfecto para aquellos que estén buscando el amor.
Y si eres de los que disfruta más cruzando el charco o alejándose lo máximo posible de la rutina, en todas las partes del mundo hay rincones que te están esperando para que los captures con tu cámara de fotos o simplemente los retengas en tu mente como un recuerdo inolvidable.
Uno de nuestros destinos preferidos para solteros es Tailandia. Con sus playas paradisíacas, sus increíbles paisajes y sus aguas cristalinas, este país hace que los solteros se transformen en alguien mejor, pudiendo disfrutar de las altas temperaturas durante gran parte del año. Por no hablar de sus exóticos cócteles que te ayudarán a disfrutar mejor el viaje y a descubrirle a tu cuerpo nuevas sensaciones (y compartir un coctel con alguien siempre es una buena manera de empezar a conocer a la persona).

Un billete de ida. (Dos) de vuelta

México… ¿Quién no ha soñado con irse a México alguna vez? Su ambiente y la gente de este país te rodean de positividad todo el día. Pero si tu viaje lo haces sin compañía, Yucatán es el sitio perfecto para instalarte unos días. Este lugar te transmite paz, tranquilidad y una experiencia única: encontrarte con más personas que, como tú, han optado por ir allí con el propósito de cruzarse con nuevas caras y nuevas formas de vivir y de ver la vida. Además, tiene algunos museos, pirámides, lagos subterráneos y playas que no te puedes perder.

Un billete de ida. (Dos) de vuelta

Y, por último, Estados Unidos es una opción que si te gusta estar rodeado de gente todo el día, es la mejor opción para ir acompañado de tu mochila y un buen mapa. Todos los solteros que visitan este país quedan enamorados (en el sentido figurado de la palabra) y quieren alargar su estancia al máximo. Y si tu tiempo te lo permite, quedarse un tiempo más allí te hará conocer cada rincón, que no son pocos, y tener la posibilidad de enamorarte (en el sentido literal de la palabra) de alguien.

Un billete de ida. (Dos) de vuelta

Estas son algunas de las propuestas que, desde Zhazz, queremos animaros a vivir si lo vuestro es viajar y descubrir lugares nuevos, únicamente en compañía de tus ganas e ilusión por recorrer quilómetros. Quién sabe, quizás ese billete de ida pueda duplicarse en la vuelta y que sean dos los asientos que necesites para regresar, el tuyo y el de tu acompañante, igual de viajero que tú.

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