Después de una relación ¿hay amistad?

En cuanto una relación amorosa termina, multitud de sentimientos y emociones emergen a la luz. Algunos sentirán dolor, pena… Otros quizás sentirán más bien alivio, pero, ¿es posible volver a relacionarse con aquella persona con la que un día proclamaste que amarías toda tu vida? Es complicado, pero no imposible.

Romper con tu pareja es algo que todos hemos vivido alguna vez en nuestra vida, o probablemente lo haréis si todavía no habéis tenido la oportunidad. Es algo que forma parte del “ciclo sin fin”, tal y como cantaban unos famosos leones ahora hará casi 23 años. Si hay tan solo un aspecto positivo acerca de la ruptura es que te ayuda, sin lugar a dudas, a madurar y aprender tanto de tus errores como de aquellos que no piensas tolerar en la persona que pretenda estar a tu lado; errores que probablemente hayan hecho de vuestra relación algo de lo que, por un tiempo, no te gustaría hablar para poder sanar la herida.

La pregunta que nos formulamos entonces en este artículo es la siguiente: ¿Esta herida llegar a curarse? Entendemos que el “duelo” no puede durar eternamente. De hecho, si nos fijamos en las generaciones más jóvenes, podemos observar como al cabo de pocos días contados ya se les ve con otra persona cogidos de la mano… Ay, el amor adolescente… Qué fugaz. Pero el fin de estas palabras no son el de explicar los hábitos de los más jóvenes, si no saber si esta ya mencionada “herida” se cura para poder perdonar al otro y volver a ser los amigos que un día fuisteis, o empezar a serlos, según la relación que llevabas a tus espaldas.

La sociedad en la que vivimos nos ha mostrado que ser amigo/a de aquella persona con la que quisiste ir al infierno si hiciese falta es bastante complicado. ¿Por qué? Porqué todos nosotros somos seres complicados que hacemos que los sentimientos y las emociones lleguen a sobrepasar la racionalidad del asunto. Qué es totalmente normal, pero también bastante más doloroso.

Es cierto que existen muchos casos hay personas que después de dejar de lado el “amor pasional”, han sabido crear una relación sana con la que ambos disfrutan y viven felices. Bonito, ¿verdad? Por desgracia no todo el mundo parece actuar de la misma manera. Que alguien me diga cuántas películas ha visto en las que dos personas rompían y se planeaba una “vendetta” para hacerle daño al otro y/o hasta intentar reconquistarlo/a de cualquier manera fuesen cuales tuvieran que ser las consecuencias… Estoy bastante seguro de que habréis contado un mínimo de 5 ejemplos mientras leíais estas palabras… Dejadme decir que no es casualidad, el drama es algo que vende, y algo con lo que parecemos disfrutar.

Dicho esto, resultaría interesante analizar lo observado en una noticia del diario online www.elconfidencial.com; concretamente un artículo escrito por Miguel Ayuso y titulado como “Los diez pretextos con los que te engaña seguir siendo amigo de tu ex”. En este se nos explica como a veces, a pesar de querer esforzarte para continuar manteniendo una relación, en este caso de amistad, con la otra persona, ocurre que no resulta ser lo mejor para ambos. Es por eso que se mencionan los estudios realizados por Juliana Breines (especialista en relaciones sociales en la Brandeis University, en Massachusetts), en los que se muestran diferentes vías a las que tendemos a recurrir para ser amigos de nuestros ex pero que nunca deberíamos seguir:

  • Compartís amigos: formar parte del mismo grupo de amigos es algo realmente difícil de lidiar. No quieres que nadie se ponga de parte de nadie, pero resulta inevitable; la tensión se masca en el ambiente, y si te ves en la obligación de tener que ver a tu ex en cada reunión, las cosas seguro que no se solucionarán
  • Te sientes solo: hay ocasiones en las que no quieres deshacerte de repente de todo lo que compartiste con tu antigua pareja, pero no debes caer en la espiral de contactaros simplemente para haceros compañía porque no hay nadie más con quién compartir el duelo. Mal. No dejaréis de volver a juntaros y volver a separaros de nuevo. ¿De verdad quieres pasarlo tan mal?
  • Quieres mantener a esa persona en la recámara: existen personas, probablemente tóxicas, que no descartan volver a intentarlo con su ex en caso de que nuevas relaciones no resulten ser óptimas. De nuevo, mal. Yo de ti no lo haría; si en algún momento quisiste a esa persona, déjala volar y no la sometas a tus necesidades más básicas.
  • Uno de los dos todavía siente cosas: probablemente una de las razones más evidentes por las que deberíais no veros hasta que os levantéis de la cama cada mañana y no tengáis la sensación de que os falta alguien a vuestro lado.

Intentar mantener una relación, aunque sea de amistad, con alguien a quién todavía quieres es algo que provocará en ti auténtico dolor. No te podrás quitar a esa persona de la cabeza y estarás día y noche pensando en qué hubiera pasado si alguno de los dos no hubieseis cometido esos errores que terminaron con vuestra relación. Lo mejor es ni cruzarse por la calle; que cada uno haga su vida, al menos hasta que la hayáis rehecho, con alguien más o por vuestra cuenta.

Sea como sea, a priori no es para nada algo sencillo mantener una amistad con aquella persona con la que acostumbrabas a irte a la cama; es por eso que debemos imponer nuestra “salud mental” y no dejar que el dolor que pueda ocasionar la ruptura haga de nosotros personas rencorosas o incluso obsesivas. Si eres de aquellos a los que el drama no les llama la atención, déjame decirte que ES POSIBLE. Tan sólo hace falta que tanto tú como tu ex pareja conozcáis los términos del contrato de amistad que vais a firmar.

By | 2017-08-08T06:53:39+00:00 agosto 7th, 2017|Categories: Parejas|Tags: , , , , , , |0 Comments

Siéntete orgulloso/a

La sociedad no es nadie para dictar qué o quién debes ser en esta vida. Nada ni nadie te puede silenciar, porqué eres libre (o al menos deberías serlo) de decidir a qué dedicarte, con quien relacionarte y, sobre todo, a quién querer. Es por eso que debes sentirte orgulloso/a; no lo dudes ni un segundo.

Siéntete orgulloso; siéntete orgullosa.

Siéntete orgulloso; siéntete orgullosa.

Así de claro empezamos este artículo; quizás os estéis preguntando por qué, pero se ha creído oportuno escribir un artículo en el que reivindicar y celebrar la libertad de querer a quién quieras debido a los acontecimientos vividos hace apenas unos días, el Orgullo; y sí, lo remarcamos en negrita para dotar a este concepto, a esta fiesta, de cierta vitalidad e importancia.

Sin duda alguna, resulta fascinante e incluso emocionante como a medida que pasan los años podemos encontrar a un mayor número de personas, de absolutamente todas las orientaciones sexuales, que han decidido apoyar a todo un colectivo que ha sido castigado durante tanto tiempo y que todavía ahora debe luchar y enfrentarse a otros que todavía parecen no aceptar el hecho de enamorarse.

Es probable que estas palabras las hayáis oído y/o leído un millón de veces, pero resulta imprescindible repetirlas hasta la saciedad para que toda la sociedad lo tenga claro de una vez por todas… Somos seres humanos, somos personas, y como tales tenemos el derecho de amar a quién sea capaz de removernos el estómago cada vez que le veamos, a quién nos haga reír, a quién nos vea perfectos/as a pesar de todas nuestras imperfecciones, a quién nos quiera por tal y como somos nosotros, independientemente del sexo que sean.

En esta vida hay hombres y mujeres que se sienten atraídos por hombres, o por mujeres, o por ambos sexos, o incluso solamente por la personalidad de aquellas personas que le rodean. ¡Qué importa! ¿Quiénes somos nosotros para cuestionar lo que uno pueda sentir en lo más interior de su ser? ¿Quiénes somos nosotros para decir a los demás lo que deberían ser? Ya os lo decimos nosotros; no somos nadie.

Para Zhazz, este resulta un tema realmente interesante a comentar, pues nos sorprende cómo a día de hoy existen personas las cuáles se creen con el derecho de opinar acerca de, en este caso, la sexualidad de aquellas personas que tropiezan por su camino, juzgando la manera que cada uno tiene de vivir su vida. Sí, señoras y señores, habéis leído bien; SU VIDA, que no la vuestra, pues para ello ya tomáis vuestras propias decisiones.

Si todavía vamos un poco más lejos, también nos encontraremos con aquellos/as que aparecen por las noticias en fechas señaladas como estas proclamando las molestias que les ocasionan una festividad cómo esta, aprovechando para insertar la cuña ciertamente ya desfasada de: “Oye, ¿y por qué no existe el Día del Orgullo Heterosexual? Qué injusto”.

Injusto es que estas palabras salgan de la boca de alguien que se considere coherente y abierto de mente, pues es algo que ni nos debería pasar por la cabeza.

Si algún día tuviéramos la oportunidad de “educar” a estas personas, probablemente les deberíamos preguntar en qué momento de su vida han tenido que sentirse mal con ellos/as mismos/as por no ser igual a los demás; en qué momento han tenido que ser lo suficientemente valientes de admitir quiénes son realmente a pesar de las consecuencias que esto pueda ocasionar con sus respectivas familias y/o amigos, en qué momento han tenido que dar explicaciones acerca de sus relaciones… ¿Nos equivocaríamos si dijésemos que a estas preguntas todas estas personas responderían “NUNCA”? Creemos que no. Y hasta aquí podemos leer.

Lectores, disculpad la insistencia, pero es que a pesar de que nos encontramos en el siglo XXI, debemos recordar que hay países en los que el matrimonio homosexual está prohibido; todavía hay países en los que la homosexualidad es perseguida e incluso aplican un castigo letal a aquellas personas que se sienten atraídas por las personas de su mismo sexo. Es vergonzoso, y por eso queremos volver a repetir que, seas quien seas, quieras a quien quieras, siéntete orgulloso; siéntete orgullosa.

La vida es demasiado corta como para estar pendiente del qué pensarán los demás o como para esconderte y no darte a conocer al mundo tal y como eres realmente. El tiempo pasa muy, muy rápido, y cuanto más tardes en reivindicar tu ser, menos podrás disfrutar.

Hombres y mujeres del mundo, salid a la calle y amad tanto al hombre de barba frondosa como a la mujer de caderas prominentes. Besadles en la boca, abrazadles hasta que os falte a ambos la respiración, y las miradas de los demás están de más. Sed libres, sed felices y, sobre todo, sentiros orgullosos y sentiros orgullosas de que vuestros padres engendraran algo tan perfecto como tú.

By | 2017-07-16T19:22:03+00:00 julio 16th, 2017|Categories: LGTB|Tags: , , , , , , , , , , , , , |0 Comments

CoHousing

¿Conoces el CoHousing? Cada vez más gente forma parte de esta comunidad, que da la oportunidad de compartir tu día a día con personas con tus mismos pensamientos y formas de ver la vida. Desde Zhazz nos planteamos si el lugar donde habitamos y la gente con la que nos rodeamos pueden llegar a influir en nuestra situación sentimental. ¿Lo comprobamos?

CoHousing

Son muchos los adultos que viven solos o con sus parejas y familias, y de estos mismos, cada vez es mucho menor el número de aquellos que  en un futuro acaban viviendo en residencias para mayores.

Aun así, hace unos años aparecieron las llamadas “viviendas colaborativas”, en las que personas que se encuentran solas y quieren compartir sus vidas de puerta hacia fuera pero también dentro de sus propias casas, se instalan para cambiar sus vidas. Estamos hablando del término inglés conocido como “CoHousing”.

CoHousing

El CoHousing es una comunidad formada por viviendas propias para que los residentes puedan preservar su intimidad, además de zonas comunes con todo tipo de servicios, actividades de ocio, comedores, servicios médicos, etc., adaptados a las necesidades del perfil de personas que buscan estos espacios. Así, todo aquel que huye de la soledad y quiere un estilo de vida compartido por más gente como ellos, consiguen vivir en un ambiente cómodo y distendido y convivir con personas de sus mismos gustos y necesidades.

Ahora bien, para entender la necesidad de sus inicios, esta modalidad se remonta a los años 70. En algunos países, los jóvenes que decidían ser padres a muy temprana edad, sentían la necesidad de juntarse para compartir algunas labores domésticas que en soledad no podían asumir. Así, conseguían disponer de una economía propia y una vivienda privada que les facilitaba el día a día. Pero el paso de los años y la lejanía de sus hijos por formar su propia familia, les hizo ver que las necesidades no siempre eran las mismas y que los recursos de cada comunidad debían estar adaptados a cada tipo de residentes. Y fue entonces cuando se crearon las comunidades dirigidas a los adultos y a evitar la soledad.

CoHousing

Desde Zhazz queremos ir un paso más allá y plantearnos lo siguiente. El lugar donde habitamos y la gente que nos rodea, ¿nos puede influir en nuestra vida amorosa?

Podemos ser más felices evitando la soledad y viviendo en pequeñas comunidades conectados con la naturaleza y haciendo aquello que nos gusta, rodeados de gente con los mismos pensamientos y principios. Como ya hemos comentado otras veces, la felicidad es una de las fuentes con las que se riega al amor. Si la seguimos por este camino y decidimos pasar nuestra vida en una comunidad como esta con un mismo perfil de persona que el nuestro y unas necesidades similares, podrá conducirnos a encontrar a aquella persona especial.

Es cierto que un buen estado de ánimo y una vida feliz nos ayudará a abrir nuestra mente a nuevas experiencias y estaremos más preparados para abrir también nuestro corazón. Y con esto no nos referimos solo a una cuestión física o de atracción que podamos sentir con alguna de las personas, sino de principios y de la felicidad que supone el entorno en el cual nos movemos.

CoHousing

Así, si llevamos una vida equilibrada, en un ambiente que nos produce bienestar y nos rodeamos de personas con los mismos puntos de vista que nosotros también en el amor, la física pero también la química fluyen de otra manera.

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